Luto y sangre
La derrota dejó moribundo a Newell´s en el torneo y encendió la mecha contra Lunati, a quien fueron a buscar más de mil hinchas. Hubo balas de goma, heridos y confusión.
De repente, se aguó la fiesta. La crema de la torta estaba vencida (y el relleno incluía frutas abrillantadas), la birra era sin alcohol, la piñata venía repleta de caramelos ácidos. Y, ante la derrota que se adivinaba inexorable, la punta que se escurría entre los dedos, los nervios afloraron como un géiser. Desde el siempre ubicado Sensini, quien en el afán de acelerar un lateral le fue en plancha al charrúa Medina. O Sebastián Peratta quien, sacado (ya había intervenido a las patadas con los carteles de publicidad para cortar la pelea entre el lesionado Sánchez Prette y el árbitro), sacó a los empujones a Burruchaga cuando quiso saludar a Sensini, consumada la caída...
Ardió Newell's ante el impensado tropezón que le minó los sueños. Ardió, y no es un eufemismo. Y le endilgó la chispa fundacional a Pablo Lunati, por los (insuficientes) cuatro minutos de descuento dictaminados, cuando las demoras en el segundo tiempo fueron como las del Sarmiento en hora pico. Si bien hubo temblores por doquier, el epicentro del bolonqui se dio a la salida del vestuario del juez, con heridos y detenidos a granel, al punto que, consultado por Olé sobre el panorama, el comisario Marcelo Casafús sólo atinó a decir: "Todavía es muy temprano".
Las llamas ya tomaban altura en el segundo tiempo. Ante cada demora del Arse, el público estallaba. Poco a poco, los reclamos por el malestar con el juez se dirigieron hacia la prensa en la platea. Ya sobre el final, cuando el "Lunati no se va", se transformó en hit, los ademanes al periodismo trocaron en subidas a los pupitres o proyectiles a las cabinas. Las transmisiones finalizaron apenas pitó Lunati. Más: el grupito de fanas del Viaducto comenzó con las gastadas, y los locales se sacaron: muchos quisieron pasar hacia su sector, tumbaron una valla, y la policía reprimió con balas de goma.
Hasta ahí, lo más liviano. Más de mil hinchas se agolparon en el playón que da al vestuario local entre los que se querían ir y los que esperaban por la salida de Lunati. El "con Newell's no se jode" empezó a atronar, y los enfrentamientos con la policía se profundizaron. Sensini, que estaba por acercarse a la sala de conferencias, se asomó y vio el alboroto (al final, se suspendió). Justo cuando la marea comenzaba a dispersarse... Intentó salir Lunati del estadio. Para qué... Los incidentes se hicieron más pesados. Dos bombas de estruendo sonaron en el vestuario visitante. Los familiares de los jugadores se refugiaron en los camerinos locales. Varios hinchas usaron los autos de los players como barricada para cubrirse de los disparos de goma. Tal era la balacera, que un espectador cayó herido junto a una ambulancia, y los médicos no pudieron bajarse a atenderlo durante diez minutos. Tremendo.
En los micrófonos, también hubo artillería pesada. Burruchaga sacudió a Peratta por los empellones: "Es un desubicado, tuvo una reacción tonta". Y toda La Lepra fue lapidaria con Lunati, sus representantes hicieron cola para pegarle. "Todos formamos parte del mismo circo, no hace falta más que ver la definición del Clausura... Si no se jugó otra vez ese partido, está todo dicho. Nos acostumbramos a tantas cosas malas, cómo no nos vamos a acostumbrar a esto", dijo Bernardi. El más duro, claro, fue Peratta: "En el fútbol argentino los campeonatos se definen así. No dudamos de Lunati, duda la AFA, por eso lo investiga. Si en el segundo tiempo se jugaron 15 minutos es mucho". Las velitas prendieron fuego la torta...
Fuente: Olé
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