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¡Tiembla el Barsa!

jueves, 18 de febrero de 2010 , Posted by SebaJunes at 11:49

Banfield goza y se hace la película: con Sebastián Fernández en el rol del goleador, el equipo metió cuatro en la altura y está en un momento estelar.

Dice Valdano, en alguno de sus libros, que un triunfo significa ganar el 50% del partido siguiente. Claro, el hombre acuñó también como una de sus frases de cabecera ésa de que "el fútbol es un estado de ánimo", y así todo va tomadito de la mano. Una cosa se entrelaza a la otra y ejemplos abundan, como le ocurre a Banfield, quien goza de las mieles de la abundancia. Entre vuelta olímpica, bailes clásicos y pie firme en el inicio de la Libertadores, el Taladro agujerea a todos. Les pasa el trapo a sus oponentes y agiganta su imagen de equipazo. Con el paso del tiempo va demostrando que es mucho más que orden y pragmatismo: cada día es más firme y lucido. De contra o presionando en el medio, es un conjunto homogéneo, que sabe de eficacia y, fundamentalmente, de cómo llegar a ella.

Este equipo de Falcioni se encargó de borrar de la cancha a Cuenca, sin dejarlo siquiera demostrar que algo podía ofrecer, si es que eso pudiese haber sido posible (pareció difícil, por cierto, porque se trató de un rival apagadísimo, muy por debajo del nivel de Banfield). Como esos boxeadores tremendos, que son capaces de dar la primera piña y una vez hecho el daño, ir pegando hasta demoler al otro, lo avanzó a Cuenca hasta acorralarlo, lo abolló con un golazo de Erviti y, sin dejarlo recuperar el aliento, lo quebró tres minutos después con el gol de Fernández. Para el resto del partido sólo le quedó esperar que las grietas se agrandaran en el fondo ecuatoriano para ir filtrando, debilitando cimientos de por sí no demasiado firmes.

Fueron cuatro goles, pudieron ser más y, quizá, menos. De cualquier modo lo que resultó impensable imaginar fue otra chapa final en el resultado del partido. Porque estaba firmado que Banfield ganaría desde el momento en que se plantó en la altura de Cuenca con la personalidad propia de un campeón y que los goles irían llegando casi por decantación. Lo gestó, maduró y liquidó. Y nunca, jamás, ni siquiera con la tontera de Bustamante que le costó la expulsión y un penal en contra, estuvo en riesgo una victoria importante. Por los goles, la ratificación del buen momento y porque, de alguna manera, este triunfo significa ganar el 50% del próximo partido.

Ya quedó en la historia
La goleada de Banfield de ayer por 4-1 ante Deportivo Cuenca en tierras ecuatorianas no sólo ratifica el gran momento colectivo e individual que vive el plantel dirigido Julio César Falcioni, sino que, además, lo convirtió en el primer equipo argentino de la historia en meter cuatro goles en Ecuador por Copa Libertadores.

Ni Boca, River, Racing, Argentinos Juniors, Vélez, Newell´s, Estudiantes, San Lorenzo e Independiente lograron festejar tantas veces en un partido en ese país. Tres goles a favor había sido lo máximo que había convertido algún equipo del fútbol local (Vélez y River, en dos oportunidades cada uno) en un total de 47 partidos disputados desde 1965.

En cierta manera, esto es algo que ya lo deja a Banfield en la historia, pero el anhelo de todos los jugadores del Taladro será, seguramente, el de seguir avanzando lo más que se pueda en este torneo con el que sueña lograr.

Fuente: Olé

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