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Canales aliviadores

lunes, 1 de marzo de 2010 , Posted by SebaJunes at 10:40

El delantero se sacó la mufa con un gol en el descuento: así, un River que había dado pena en el primer tiempo, consiguió un merecido empate contra Gimnasia. Gallardo entró para la parte final y levantó al equipo.

Hace mucho que en River se esperaba un segundo tiempo como el de ayer. Hace tiempo que River no mostraba esa vergüenza que exhibió en el Bosque. En una noche de luna llena, el último aullido no fue el del Lobo. Porque lo opacó un grito alocado, pleno de desahogo, lleno de bronca y de hastío. Gustavo Canales necesitaba tanto un gol como River una respuesta anímica. Y las dos cosas vinieron de la mano.

Sería exagerado decir que el equipo de Astrada anda en vías de recuperación. Para eso todavía falta mucho. Así como también sería apresurado decir que Canales es un optimista del gol. Sin embargo, el Mágico demostró que cuando tiene buenas señales puede ser peligroso. "El domingo la emboco", había avisado durante su semana dulce en los entrenamientos. Y el festejo se hizo esperar hasta la séptima fecha y hasta el último minuto del duelo ante Gimnasia, sufrido como todo por estos días en Núñez.

El gol, en definitiva, valió mucho más que un punto para River: le dio signos vitales a un equipo que recién en la desesperada se hizo agresivo. Porque tuvo dos caras el conjunto de Astrada y no hay que engañarse. La de la primera mitad es para preocuparse, la triste y desolada imagen de un alma en pena que se arrastra sin vergüenza. Como un tango que vive añorando el pasado y se olvida de que siempre se puede estar peor. Los números no dejan mentir, preocupan, lastiman, duelen y son cada vez más crudos, pero también mienten. Porque hoy son los que sostienen al equipo de Astrada en la categoría más alta del fútbol argentino. River juega en Primera, cierto, pero su juego durante esos primeros 45 minutos fue depri...mente.

Se pareció mucho al equipo que salió último con Simeone, abatido y de rodillas ante el primer revés, entregado simplemente ante el orden de Gimnasia, que con un poco más de contundencia y de generosidad de parte de Marco Pérez, se habría ido 3-0 al descanso. Pero no lo mató cuando pudo y, entonces, River demostró que aún respira gracias a una segunda parte que por actitud metió en un arco al local. Ahumada fue el líder sanguíneo, el que se bancó el medio aun falto de fútbol y con una amarilla desde los cinco minutos; y Gallardo, el cerebral. La sensación es que se regaló un tiempo con el Muñeco en el banco y su ingreso por Barrado (pareció que le daba lo mismo ganar o perder) le dio claridad a un equipo que hasta ese momento sólo se acercaba al área por accidente. Con el 11 en cancha, River cambió la cara y se notó que hasta los árbitros lo respetan más a un club que necesita recuperar la grandeza. Las ganas del Muñeco contagiaron, hicieron que Sessa se convirtiera en figura y el merecido empate llegó tarde pero seguro. Aunque esto tiene que servir de aprendizaje en Núñez. Hay jugadores que no pueden faltar cuando la pelota y la realidad más queman.

Fuente: ole.com

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